A menos que corras a tu bandeja de entrada, abras el correo de confirmación y le des clic al botón.
Sí, así de simple. Pero también así de importante.
Y ojo: A veces se va a promociones, spam, o alguna carpeta rara.
Revísalas también.
Y ya que estás ahí, muéveme a tu bandeja principal, para que no te pierdas lo que viene después.
Ignora esto, y habrás perdido 6 minutos de tu vida… y un regalo que (muy probablemente) te iba a dar el empujón que te hace falta para empezar a hablarle a mujeres con huevos.